A la mañana siguiente, encontró varios paquetes bajo el árbol. ¡Papá Noel había llegado! Había una bicicleta, un juego de construcción y un precioso libro de aventuras.
Cuando terminó de abrirlos, descubrió algo más: debajo de una rama del árbol había un sobre pequeño. Dentro encontró una tarjeta escrita a mano.
«Querida Clara: Muchas gracias por el tren de madera. Mi abuelo y yo hemos jugado con él durante toda la mañana. Me ha contado historias de cuando era pequeño y hemos construido una estación con cajas de cartón. Ha sido la Navidad más bonita que recuerdo. Espero que tú también hayas tenido una Navidad feliz. Con cariño, Daniel».
Clara leyó la tarjeta una vez, después otra y una tercera. No sabía que el niño del escaparate se llamaba Daniel. Tampoco imaginaba que el tren le haría tanta ilusión.
Se sentó junto al árbol y abrazó la tarjeta contra el pecho. Su madre se acercó.
«¿Te ocurre algo, cariño?»
«No. Es que creo que este año he recibido un regalo que no estaba debajo del árbol».
«¿Ah, sí? ¿Y cuál es?»
Clara señaló la tarjeta.
«La alegría de saber que alguien está feliz gracias a algo que he compartido».
A la mañana siguiente, encontró varios paquetes bajo el árbol. ¡Papá Noel había llegado! Había una bicicleta, un juego de construcción y un precioso libro de aventuras.
Cuando terminó de abrirlos, descubrió algo más: debajo de una rama del árbol había un sobre pequeño. Dentro encontró una tarjeta escrita a mano.
«Querido Clara: Muchas gracias por el tren de madera. Mi abuelo y yo hemos jugado con él durante toda la mañana. Me ha contado historias de cuando era pequeño y hemos construido una estación con cajas de cartón. Ha sido la Navidad más bonita que recuerdo. Espero que tú también hayas tenido una Navidad feliz. Con cariño, Daniel».
Clara leyó la tarjeta una vez, después otra y una tercera. No sabía que el niño del escaparate se llamaba Daniel. Tampoco imaginaba que el tren le haría tanta ilusión.
Se sentó junto al árbol y abrazó la tarjeta contra el pecho. Su madre se acercó.
«¿Te ocurre algo, cariño?»
«No. Es que creo que este año he recibido un regalo que no estaba debajo del árbol».
«¿Ah, sí? ¿Y cuál es?»
Clara señaló la tarjeta.
«La alegría de saber que alguien está feliz gracias a algo que he compartido».