Mateo tenía una última pregunta.
«¿Cómo sabes qué regalos necesita cada niño?»
Papá Noel se quedó pensativo.
«Los regalos son una parte bonita de la Navidad. Pero hay cosas que no caben en una caja: compartir, escuchar, perdonar y hacer que alguien se sienta querido».
Mateo pensó en su hermana pequeña, que siempre le pedía jugar con él, y en su abuela, que se ponía triste cuando nadie escuchaba sus historias.
«Creo que entiendo», dijo.
Papá Noel sonrió.
«Entonces ya has recibido un regalo esta noche».
Antes de marcharse, sacó del bolsillo una diminuta campanilla plateada y se la entregó a Mateo.
«Para que recuerdes esta noche».
«¿Volveré a verte el año que viene?», preguntó Mateo.
«Si estás despierto, quizá no. Pero eso no significa que no esté cerca», respondió Papá Noel guiñándole un ojo.
Mateo tenía una última pregunta.
«¿Cómo sabes qué regalos necesita cada niño?»
Papá Noel se quedó pensativo.
«Los regalos son una parte bonita de la Navidad. Pero hay cosas que no caben en una caja: compartir, escuchar, perdonar y hacer que alguien se sienta querido».
Mateo pensó en su hermana pequeña, que siempre le pedía jugar con ella, y en su abuela, que se ponía triste cuando nadie escuchaba sus historias.
«Creo que entiendo», dijo.
Papá Noel sonrió.
«Entonces ya has recibido un regalo esta noche».
Antes de marcharse, sacó del bolsillo una diminuta campanilla plateada y se la entregó a Mateo.
«Para que recuerdes esta noche».
«¿Volveré a verte el año que viene?», preguntó Mateo.
«Si estás despierta, quizá no. Pero eso no significa que no esté cerca», respondió Papá Noel guiñándole un ojo.