La aventura de los sentimientos: cuento corto sobre las emociones

Portada del cuento personalizado La aventura de los sentimientos de Tiny Mango

Un anuncio que busca exploradores, una puerta diferente y un panda llamado Ying: así empieza el viaje de Mía a siete planetas con nombre de emoción, Miedo, Calma, Furia, Envidia, Alegría, Soledad y Euforia. Es el cuento completo de nuestro libro «La aventura de los sentimientos», para niños de 3 a 7 años.

Se lee en unos 8 minutos. Si hoy vais con prisa, tienes la versión de 2 minutos al final.

¿Y si el protagonista fuera tu peque?

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El protagonista es

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El cuento completo

Un día cualquiera

Era un día cualquiera. La calle se veía igual que siempre.

Mía volvía a casa caminando, pensando en... nada en particular.

Entonces, el viento cambió de repente.

Un trozo de papel que volaba con el aire aterrizó en la pierna de Mía.

Se buscan exploradores

Mía recogió el papel. Decía:

SE BUSCAN EXPLORADORES. Para viajar más allá de la Tierra. No se necesita experiencia. Curiosidad imprescindible.

En la parte de abajo había un mapa y una dirección: Avenida Expedición. Su curiosidad se encendió.

Una nueva aventura estaba a punto de comenzar.

La puerta diferente

El mapa era especial. Marcaba el camino hacia la parte antigua de la ciudad, ajustando la ruta a medida que Mía se acercaba.

Finalmente, entre edificios históricos... ¡ahí estaba! Una puerta diferente de todas las demás.

El papel decía: «Llama dos veces», y eso fue lo que hizo Mía.

Ilustración de «La aventura de los sentimientos», escena 4: Ying, el explorador

Ying, el explorador

La puerta se abrió. Al otro lado había un panda explorador: pelaje suave, ojos brillantes y una mochila llena de herramientas y snacks de bambú.

«Hola», dijo el panda con una sonrisa. «Soy Ying, el explorador».

Ying parecía emocionado. «Esta es una aventura muy especial. Viajaremos a planetas inexplorados. Cada uno lleva el nombre de un sentimiento. Todos los sentimientos importan. Y hoy descubriremos por qué».

¡Despegamos!

Ying señaló una pequeña nave. «Tú serás la piloto. Yo marcaré las coordenadas».

Mía se sentó al frente. Ying revisó los controles.

La nave se encendió, las luces parpadearon y las estrellas se estiraron en el cielo.

La expedición había comenzado.

El Planeta Miedo

El primer planeta estaba cubierto de niebla. Los sonidos hacían eco y las sombras se movían.

«Este es el Planeta Miedo. El miedo aparece cuando algo es nuevo», explicó Ying.

«Este planeta existe para que tú, Mía, aprendas que el miedo no es una señal para rendirse, sino una señal que nos dice: presta atención y avanza con cuidado».

Ilustración de «La aventura de los sentimientos», escena 7: El Planeta Calma

El Planeta Calma

Después de visitar el Planeta Miedo, Ying y Mía continuaron hacia un planeta cercano, donde el tiempo avanzaba lentamente.

«Este debe de ser el Planeta Calma. Cuando los sentimientos se hacen grandes, la calma nos ayuda».

Ying tomó una respiración profunda por la nariz. «Probemos algo juntos», dijo Ying.

«Inhala... y exhala... De nuevo, inhala... y exhala... Una vez más, inhala... exhala...».

«¿Lo notas?», sonrió el panda. «Mía, la calma nos ayuda a escuchar nuestras emociones».

Ilustración de «La aventura de los sentimientos», escena 8: El Planeta Furia

El Planeta Furia

Ying y Mía regresaron a la nave y despegaron hacia el siguiente planeta.

El interior del planeta brillaba con una luz intensa y el suelo se agrietaba haciendo un fuerte ruido.

«Este es el Planeta Furia», dijo el panda. «La furia es un sentimiento fuerte. Cuando la furia toma el control, nuestras acciones pueden volverse más grandes de lo que queremos».

«Cuando aparece, respirar despacio nos ayuda a calmarnos y a seguir siendo dueños de lo que hacemos».

Ilustración de «La aventura de los sentimientos», escena 9: El Planeta Envidia

El Planeta Envidia

Después de aquella lección, Mía guio la nave hacia el siguiente destino: el Planeta Envidia.

Estaba lleno de espejos que reflejaban todo lo que había alrededor.

«Mía, la envidia aparece cuando vemos algo que nos gustaría tener», explicó Ying. «Desear lo que no tenemos no es malo. Nos ayuda a descubrir lo que nos importa».

«Pero la verdadera magia no está en desear cosas, sino en compartir lo que tenemos con los demás».

Ilustración de «La aventura de los sentimientos», escena 10: El Planeta Alegría

El Planeta Alegría

Con la lección del Planeta Envidia aún presente, Mía y Ying pusieron rumbo a la siguiente parada.

Este planeta estaba lleno de luz; el aire era ligero y lleno de vida.

Ying sonrió de oreja a oreja. «Este es el Planeta Alegría. Nos llena de energía y ganas de reír».

«Podemos descansar aquí un ratito. Pero no para siempre», dijo Ying. «Así, cuando la alegría nos visite, se sentirá especial».

El Planeta Soledad

Los exploradores continuaron su camino hasta llegar a un planeta grande y silencioso.

Ying dijo: «Este es el Planeta Soledad. Nos recuerda lo importante que es la conexión».

«Incluso aquí no estamos realmente solos. Esta historia existe porque alguien pensó en ti, Mía. Y eso significa que, vayas donde vayas, nunca estarás sola, porque siempre hay alguien que piensa y se preocupa por ti».

Ilustración de «La aventura de los sentimientos», escena 12: El Planeta Euforia

El Planeta Euforia

Ying y Mía llegaron al siguiente planeta. La luz brillaba, el aire vibraba y los colores danzaban a gran velocidad.

«Este es el Planeta Euforia», dijo el panda. «La euforia aparece cuando la felicidad se hace muy grande. Puede hacerte sentir ganas de saltar, girar y reír... ¡o todo a la vez!».

Ying respiró hondo. «Pero cuando los sentimientos crecen tan rápido, es importante parar y observarlos. Así, la euforia sigue siendo divertida y no nos arrastra sin darnos cuenta».

Regreso a casa

La expedición había terminado.

Ying miró el mapa. Todos los planetas estaban allí.

«Ahora Mía los conoce», dijo Ying en voz baja. «Y conocerlos es el primer paso para comprenderlos».

Ilustración de «La aventura de los sentimientos», escena 14: De vuelta en la Tierra

De vuelta en la Tierra

Aterrizaron donde el viaje había comenzado.

«Algunas expediciones nunca terminan del todo», dijo el panda. «Con el tiempo, estos sentimientos volverán, pero ahora los reconocerás y escucharás lo que intentan decirte».

Ying se despidió con un abrazo, y Mía volvió caminando a casa.

Algo dentro de Mía era diferente, porque ahora ella sabía cómo escuchar sus sentimientos, y eso la hacía más sabia y fuerte.

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El mismo cuento, resumido para las noches con prisa.

Era un día cualquiera. La calle se veía igual que siempre. Mía volvía a casa caminando, pensando en... nada en particular.

Entonces el viento cambió de repente, y un trozo de papel que volaba con el aire aterrizó en su pierna. Decía: SE BUSCAN EXPLORADORES. Para viajar más allá de la Tierra. No se necesita experiencia. Curiosidad imprescindible.

El mapa del papel la llevó hasta una puerta diferente de todas las demás. Llamó dos veces, y la puerta se abrió.

Al otro lado había un panda explorador, de pelaje suave y ojos brillantes, con una mochila llena de herramientas y snacks de bambú.

«Hola», dijo con una sonrisa. «Soy Ying, el explorador. Hoy viajaremos a planetas inexplorados. Cada uno lleva el nombre de un sentimiento. Todos los sentimientos importan, y hoy descubriremos por qué».

«Tú serás la piloto», le dijo a Mía. La nave se encendió, las luces parpadearon y las estrellas se estiraron en el cielo.

El primer planeta estaba cubierto de niebla. Los sonidos hacían eco y las sombras se movían.

«Este es el Planeta Miedo», explicó Ying. «El miedo aparece cuando algo es nuevo. No es una señal para rendirse, sino una señal que nos dice: presta atención y avanza con cuidado».

Después llegaron a un planeta donde el tiempo avanzaba lentamente. «Este es el Planeta Calma», dijo Ying. «Cuando los sentimientos se hacen grandes, la calma nos ayuda. Probemos algo juntos».

«Inhala... y exhala. De nuevo, inhala... y exhala. Una vez más, inhala... exhala».

«¿Lo notas?», sonrió el panda. «La calma nos ayuda a escuchar nuestras emociones».

El siguiente planeta brillaba con una luz intensa y el suelo se agrietaba con un fuerte ruido.

«Este es el Planeta Furia», dijo Ying. «La furia es un sentimiento fuerte. Cuando toma el control, nuestras acciones pueden volverse más grandes de lo que queremos. Respirar despacio nos ayuda a seguir siendo dueños de lo que hacemos».

Aterrizaron donde el viaje había comenzado. «Algunas expediciones nunca terminan del todo», dijo el panda. «Estos sentimientos volverán, pero ahora los reconocerás y escucharás lo que intentan decirte».

Ying se despidió con un abrazo, y Mía volvió caminando a casa. Algo dentro de ella era diferente: ahora sabía escuchar sus sentimientos, y eso la hacía más sabia y fuerte.

Para hablar después del cuento

  • ¿Qué planeta te ha dado más curiosidad?
  • ¿Cuándo has sentido miedo? ¿Qué te ayudó?
  • Probad juntos la respiración del Planeta Calma.
  • Si inventaras un planeta, ¿qué sentimiento tendría?
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Cómo leerlo en voz alta

  • Cambia la voz en cada planeta: más baja en Miedo, lenta en Calma, fuerte en Furia.
  • Haced juntos la respiración del Planeta Calma, despacio y en voz alta.
  • Si tu peque quiere parar a hablar de un planeta, para: es la mejor parte.

Ficha del cuento para familias y docentes

Mía encuentra un anuncio que busca exploradores y conoce a Ying, un panda que la lleva a planetas con nombre de emoción. En el Planeta Miedo aprende que el miedo avisa, en el Planeta Calma practica la respiración y en el Planeta Furia descubre cómo seguir al mando de lo que hace.

Qué trabaja

  • Poner nombre a las emociones.
  • Respiración para calmarse.
  • Vocabulario emocional.

Actividad para después

Dibujad juntos un planeta para una emoción de hoy: de qué color es, qué se oye, qué tiempo hace. Darle forma a una emoción ayuda a hablar de ella.

Preguntas frecuentes

¿Para qué edad es este cuento?

Está pensado para niños de 3 a 7 años. Los más pequeños disfrutan del viaje espacial y del panda; a partir de los 5 años ya pueden hablar de cuándo han sentido miedo o furia y qué les ayudó.

¿Cómo ayuda un cuento a gestionar las emociones?

Poner nombre a lo que se siente es el primer paso para gestionarlo. Un cuento ofrece un ejemplo concreto y a distancia: es Mía quien tiene miedo, no tu peque, y eso facilita hablar del tema sin presión. La respiración del Planeta Calma se puede practicar en cualquier momento del día.

¿Es el cuento completo?

Sí. Aquí tienes las 14 escenas y los 7 planetas de «La aventura de los sentimientos». En el libro personalizado quien pilota la nave es tu peque, con su cara ilustrada en 3D y su nombre en cada página, y una dedicatoria vuestra, en digital, tapa blanda o tapa dura.

¿Cuánto cuesta el libro personalizado?

La versión digital cuesta 15 € y se crea en pocos minutos a partir de una foto de tu peque. También puedes pedirlo impreso en tapa blanda o en tapa dura: verás el precio de cada formato al personalizarlo en la ficha del libro.
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