Bienvenida al mundo, Lucía. Este es un lugar grande y lleno de maravillas.
Cada día traerá nuevos sonidos, colores y sensaciones. Mires donde mires, algo te estará esperando.
Pero no necesitas correr. El mundo no se va a ir sin ti.
Este es tu comienzo. Y paso a paso aprenderás que crecer no consiste en ir deprisa, sino en disfrutar del camino.
Mira, Lucía: cuando el sol despierta, el cielo se llena de dorado y rosa. Empieza un nuevo día y todo, poco a poco, cobra vida.
Este mundo está lleno de animales y de lugares increíbles, y conocerlos hará que tu corazón crezca curioso y valiente.
Muy al sur, el aire se vuelve frío. Los pingüinos caminan juntos, uno al lado del otro, compartiendo el calor con paciencia.
Incluso allí, donde el mundo parece congelado, la calidez se encuentra en permanecer unidos, en cuidarse unos a otros, igual que nosotros siempre cuidaremos de ti, Lucía.
En la sabana, la tierra se extiende sin fin y la hierba dorada se mece bajo un cielo infinito.
Los elefantes avanzan despacio, serenos y firmes. Viven en familia, caminando juntos y cuidándose, igual que hacemos nosotros. Porque en este mundo, Lucía, la familia es lo que nos da fuerza.
Cada noche, la luna brilla sobre la Tierra. Su luz suave alcanza océanos, bosques, montañas y ciudades.
En silencio, le susurra a la Tierra que el día ha terminado. Los animales descansan, las luces se apagan y el mundo se duerme.
Lucía, este mundo está lleno de maravillas, y tu llegada ha añadido una más.
A veces puede parecer grande. Cuando eso ocurra, recuerda esto: siempre estaremos aquí, cogiéndote de la mano, queriéndote más de lo que las palabras pueden expresar.
Nuestro amor por ti es tan constante como la luna, tan firme como las montañas y tan amplio como el mundo entero.
Bienvenida a nuestro mundo, Lucía. Te estábamos esperando.
Bienvenido al mundo, Lucía. Este es un lugar grande y lleno de maravillas.
Cada día traerá nuevos sonidos, colores y sensaciones. Mires donde mires, algo te estará esperando.
Pero no necesitas correr. El mundo no se va a ir sin ti.
Este es tu comienzo. Y paso a paso aprenderás que crecer no consiste en ir deprisa, sino en disfrutar del camino.
Mira, Lucía: cuando el sol despierta, el cielo se llena de dorado y rosa. Empieza un nuevo día y todo, poco a poco, cobra vida.
Este mundo está lleno de animales y de lugares increíbles, y conocerlos hará que tu corazón crezca curioso y valiente.
Muy al sur, el aire se vuelve frío. Los pingüinos caminan juntos, uno al lado del otro, compartiendo el calor con paciencia.
Incluso allí, donde el mundo parece congelado, la calidez se encuentra en permanecer unidos, en cuidarse unos a otros, igual que nosotros siempre cuidaremos de ti, Lucía.
En la sabana, la tierra se extiende sin fin y la hierba dorada se mece bajo un cielo infinito.
Los elefantes avanzan despacio, serenos y firmes. Viven en familia, caminando juntos y cuidándose, igual que hacemos nosotros. Porque en este mundo, Lucía, la familia es lo que nos da fuerza.
Cada noche, la luna brilla sobre la Tierra. Su luz suave alcanza océanos, bosques, montañas y ciudades.
En silencio, le susurra a la Tierra que el día ha terminado. Los animales descansan, las luces se apagan y el mundo se duerme.
Lucía, este mundo está lleno de maravillas, y tu llegada ha añadido una más.
A veces puede parecer grande. Cuando eso ocurra, recuerda esto: siempre estaremos aquí, cogiéndote de la mano, queriéndote más de lo que las palabras pueden expresar.
Nuestro amor por ti es tan constante como la luna, tan firme como las montañas y tan amplio como el mundo entero.
Bienvenido a nuestro mundo, Lucía. Te estábamos esperando.